Había preparado aquel momento durante semanas. El joven empresario regresó a casa con una enorme sonrisa y un lujoso arreglo de rosas rojas entre las manos. En su bolsillo llevaba una pequeña caja que contenía el anillo con el que pensaba convertir aquella noche en el inicio de una nueva vida.
Mientras avanzaba hacia la sala, apenas podía contener la emoción.
—Hoy por fin serás mi esposa… —pensó, imaginando la reacción de la mujer que amaba.
Pero todo cambió en cuestión de segundos.
Sentada en el sofá, su novia hablaba por teléfono. Su tono no tenía nada que ver con la mujer cariñosa que él creía conocer. Entre comentarios sarcásticos y risas, dejó al descubierto una verdad que él jamás había imaginado.
Para ella, la relación no representaba un proyecto de vida. Los viajes, los lujos y las comodidades parecían ser mucho más importantes que cualquier sentimiento.
Y entonces pronunció unas palabras que terminarían destruyendo todas las ilusiones del hombre.
Ella planeaba aprovecharse de su dinero y, después, buscar cualquier excusa para poner fin a la relación.
Lo que no sabía era que él acababa de escuchar cada palabra.
A pocos metros de distancia, el empresario permaneció completamente inmóvil. Su sonrisa desapareció. La ilusión de aquel momento se convirtió lentamente en una expresión de profunda decepción.
Sacó del bolsillo la caja del anillo y la sostuvo con fuerza.
Ya no estaba pensando en la boda.
Tampoco en las rosas.
Solo podía preguntarse cómo había podido confundir interés con amor.
La mujer continuó hablando sin sospechar que alguien había escuchado toda la conversación. Hasta que finalmente levantó la mirada…
Y lo vio parado frente a ella.
El silencio que siguió fue absoluto.
¿Qué hará él después de descubrir la verdad?
La respuesta podría cambiar por completo el destino de ambos.
Continúa con la Parte 2 para descubrir qué ocurrió cuando ella se dio cuenta de que había sido descubierta.